26 sep. 2012

Una oportunidad disfrazada

En vez de culpar a otros, debemos reconocer que las dificultades por las que pasamos son el reflejo de nuestra problemática interior. Sabiendo esto, seremos capaces de manejar los problemas desde su raíz, concentrándonos en la causa más que en el efecto.
- Lawrence Williams, Guía Práctica
Repetir una afirmación es dirigir la mente a ese estado de consciencia donde se acepta lo que se desea creer.
- Ernest Holmes, La Ciencia de la Mente
¿Hay alguna persona en tu vida que crees que no puedes soportar un minuto más? ¿Los problemas de tu vida parecen enloquecerte últimamente? ¡Alégrate! Estás a punto de subir un peldaño más en tu crecimiento espiritual!
Esa persona, o ese problema tan difícil no es otra cosa que un escalón que debemos superar. Cuando algo nos molesta tanto, es una señal de que aún creemos que somos mejores que los demás o que hemos olvidado que "la forma de ver el problema, es el problema." Cuando esto me pasa, trato de descubrir en qué forma he contribuido a ello, y de encontrar "el regalo" en la situación. Me asiste recordar el viejo adagio "no hay mal que por bien no venga".
Es buena idea comenzar aceptando el hecho de que estamos irritados. Algunas veces tenemos estas absurdas ideas de que no es espiritual irritarse o enojarse. Todo lo contrario, si permanecemos conscientes y aprovechamos esta oportunidad para conocernos mejor, estos sentimientos funcionarán como catalizadores que nos permitirán transformarnos y crecer. Casi siempre, al tratar con esa persona que nos irrita, o al enfrentar ese problema que nos enloquece, hay un aspecto de nuestra personalidad que no queremos reconocer.
Es bueno tomar esa oportunidad para conocernos mejor, y para analizar aquellos valores nuestros que se sienten amenazados por lo que nos está molestando. Si llegamos a entendernos mejor podremos aceptarnos y aceptar a otros más fácilmente. Recordemos que aceptar a alguien, o algo que nos molesta no significa que estemos de acuerdo con la persona o la acción, sino que ver la divinidad en la persona detrás de su máscara humana. En cuanto a los problemas de la vida, veámoslos simplemente como oportunidades disfrazadas, e invoquemos la Sabiduría Divina para que nos indique el camino a seguir.

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