30 mar. 2011

QUE CAMINO ELIJO?


Para el planeta Tierra el 1 de Agosto del año 2001 marcó el comienzo de su última etapa de transformación. Este nuevo ciclo destapa una secuencia de eventos que culminarán cuando la Tierra deje de ser un mundo de expiación, y ascienda a la categoría de “Planeta Crístico de Fraternidad Universal”. Agosto se inicia con noticias de inundaciones, erupción de volcanes, incendios, vendavales y cambios climáticos extremos. También los analistas hablan de la posibilidad de una recesión económica severa y de magnitud global.
El planeta se retuerce entre los estertores de muerte de la civilización vigente y los dolores de parto de la nueva era que nace. Cada ser humano participa en el proceso en una u otra forma. En el interior del individuo también explotan los volcanes de la ira y la agresión y ocurren inundaciones de lágrimas por sentimientos de pérdida. Se pueden dar alteraciones súbitas en la salud del cuerpo, y vendavales que arrasan con relaciones anteriormente estables. Además la situación económica caótica hace tambalear todas las metas personales, exigiendo reflexión y nuevas actitudes.
Todos estos eventos internamente conectados tienen un sentido muy profundo. La naturaleza nos sacude para que despertemos del letargo de siglos, en los que el hombre ha vivido en función de buscar el placer y la satisfacción para sí mismo. Llamar el placer es someternos al dolor, que al clavar su aguijón puede corroer el alma. Sin embargo, el sufrimiento es el maestro. En los momentos de placer el hombre no se acuerda de que Dios existe. Es solo en la aflicción y la tragedia cuando su alma clama al cielo por ayuda y misericordia. Será por tanto en el dolor que renacerá la espiritualidad dentro de cada ser, y que finalmente daremos a luz una gloriosa era dorada de convivencia armónica.
Vivir sabiamente esta transición significa no creer en nada de lo que nos digan. Lo correcto es observar nuestro entorno y luego confrontar interiormente la información obtenida, hasta descubrir nuestra verdad. Tomaremos un ejemplo: desde hace casi dos décadas se dio al mundo la pauta espiritual de que era importante ayudar al cuerpo a procesar las vibraciones cada vez más altas, que a partir de entonces estarían entrando al planeta. La propuesta era la de suspender gradualmente el consumo de carnes y adoptar en cambio una dieta vegetariana más ligera.
Observemos hacia donde va el mundo. Ha surgido desde entonces nueva información médica procedente del ámbito científico, que ha cambiado las antiguas tradiciones culinarias. Ahora es aceptado que la carne aumenta el colesterol y el ácido úrico en el cuerpo, haciéndonos vulnerables a problemas cardiovasculares y a algunos procesos reumáticos. Paralelo a esto, en muchos lugares del planeta la enfermedad de las vacas locas está obligando a considerar como un riesgo inaceptable el consumo de carne de las especies animales infectadas. Y la fiebre aftosa amenaza furtivamente el bolsillo de quienes se proponen surtir el matadero.
El universo habla con hechos, que no todos los seres humanos están preparados para entender y aceptar. Dependiendo de esto, se abrirán dos caminos: 1) la vía ascendente a la plenitud, para quienes lleven a la práctica la espiritualidad integral, que debe regir en adelante todos los aspectos individuales y colectivos de la vida. 2) La senda del miedo, y del dolor para quienes sigan aferrados a sus apegos y esquemas mentales, y pretendan vivir dentro de rígidas fronteras que ya no corresponden a este crucial momento evolutivo. Ojalá que el sendero que escoja cada uno sea el resultado de una decisión consciente, y no el producto de la inercia, al indolentemente dejarse arrastrar por la corriente.

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